Cat in the Box
27,95 €
25,16 €
10% de descuento
Impuestos incluidos
Cat in the Box te hace apostar cuánticamente por el color de tus cartas justo al jugarlas, sabiendo que cada par número-color solo aparece una vez y que un desliz te costará una paradoja de puntos. Su mecánica de bazas con apuestas de color y sus partidas de 20–50 minutos atrapan con tensión desde la primera carta.
Si compras este producto ganarás 5 Olivitas. ¡Estas Olivitas podrán convertirse en vales descuento para tus próximos pedidos! ¡Cada Olivita equivale a un descuento de 0,10€!
Cerrar
| Tipo | Cartas |
|---|---|
| Edad | A partir de 13 años |
| Jugadores | De 2 a 5 jugadores |
| Tiempo de juego | 30 a 45 minutos |
| Género | Estrategia |
| Idioma | Español |
Envío gratuito a partir de 50€
Garantía de devolución
Pago Seguro
Cat in the Box gira en torno a un truco de magia cuántica: juegas cartas sin color predefinido y sólo al revelarlas anuncias su tonalidad, creando una dinámica de incógnitas constantes que obliga a cada jugador a calibrar riesgo y memoria. Cada combinación de número (1–10) y color (amarillo, rojo, azul, negro) solo existe en una única carta del mazo, de modo que repetir parías provoca una paradoja que resta puntos inmediatamente. Antes de cada baza, los participantes predicen cuántas cartas ganarán, apuntando sus apuestas en el tablero de investigación y situando fichas que, al conectarse en grupos, otorgan puntos extra por encadenar éxitos.
El corazón estratégico reside en decidir cuándo jugar cartas altas o bajas según el historial de jugadas y en gestionar tu cuaderno de resultados para optimizar tu puntuación total al final de la partida. Con componentes de gran calidad —50 cartas gruesas, tableros de jugador que indican claramente el color elegido y fichas de puntuación— Cat in the Box logra un equilibrio entre accesibilidad y profundidad táctica. La duración media de 20–50 minutos permite encajar partidas rápidas en cualquier encuentro, manteniendo siempre viva la incertidumbre de cada bazas y la inevitabilidad de la paradoja final para quien pierda el pulso cuántico.
También podría interesarte:
Anterior
Siguiente



















